
La crisis en la Municipalidad de Caapucú se inició luego de que Gustavo Penayo presentara su renuncia para abocarse a las elecciones internas. La Junta Municipal trató y aceptó la dimisión y posteriormente eligió a Rubén Pedrozo como intendente interino con 7 votos, para completar el periodo municipal. Pedrozo se impuso en una votación secreta frente al candidato que contaba con el respaldo de Penayo.
Según explicó el senador Ever Villalba, tras no imponerse el candidato de su preferencia, Penayo buscó dejar sin efecto su renuncia y al día siguiente habría gestionado que la presidenta de la Junta se la devolviera. Penayo sostiene, por su parte, que su dimisión no cumplía con las formalidades necesarias y que continúa siendo intendente. La disputa sobre la validez de la renuncia terminó trasladándose a instancias judiciales.