
Un hombre pagó durante 36 años un seguro de servicio funerario en la empresa Crichigno, desde 1989 hasta pocas semanas antes de fallecer el 12 de julio.
Al solicitar la cobertura, sus familiares denunciaron que la funeraria se negó a brindar los servicios pactados, alegando que solo les correspondía un cajón. Sin embargo, ni siquiera eso entregaron, además de exigir pagos adicionales.
Los hijos del fallecido calificaron la situación como dolorosa e injusta, tras décadas de cumplimiento con los pagos, y pidieron a las autoridades que investiguen las prácticas de la empresa.