
La mañana cambió de ritmo con una inesperada clase de “perreo” a cargo de la profe China. Los conductores se sumaron al desafío y demostraron, entre risas y pasos improvisados, cuánto manejo tenían en la pista.
Algunos siguieron la coreografía como pudieron y otros directamente apelaron a la actitud. Una clase que dejó claro que para bailar, primero hay que animarse.
¿Quién aprobó y quién necesita clases de refuerzo?