
Hay crímenes que conmocionaron al Paraguay y que, con el paso de los años, también marcaron un antes y un después en la sociedad. Los casos de María Fernanda Benítez y Felicita Estigarribia, “la niña de las mandarinas”, dejaron una profunda huella y dieron impulso a herramientas de prevención, búsqueda y protección de niños, niñas y adolescentes.
A ellos se suma la memoria de periodistas asesinados por ejercer su profesión, como Santiago Leguizamón, cuyo crimen sigue siendo un símbolo de la lucha por la libertad de expresión y contra la impunidad.
Historias dolorosas que el país no olvida y que siguen interpelando a la Justicia y a toda la sociedad.