
El brote de rabia bovina detectado en la zona de Cerrito, departamento de Ñembucú, generó una fuerte polémica por la demora de SENACSA en confirmar el diagnóstico y por la falta de vacunas antirrábicas para animales y humanos.
Productores denunciaron que el organismo recién confirmó la enfermedad el viernes, cuando ya habían muerto al menos 40 vacas y habían pasado dos semanas de las primeras extracciones de muestras.
La situación se complica porque las dosis para humanos cuestan más de 4 millones de guaraníes y los ganaderos tuvieron que cruzar a Formosa para comprar vacunas por su cuenta, mientras se recomienda atención médica urgente para quienes tuvieron contacto con los animales.