
Teresa González asegura que desde hace tres años no puede descansar por los ruidos extremos que provienen de un taller vecino, que de noche se convierte en discoteca. La música a todo volumen afecta su salud y calidad de vida.
En #LaSobremesadeIDM se abordó cómo denunciar estos casos y la falta de respuestas por parte de las autoridades. El caso refleja un problema común en varios barrios ante la escasa fiscalización.