
Las calles Ipiranga y Carlos Pusineri, en la zona de Zeballos Cué, se convirtieron en un verdadero obstáculo para conductores y peatones debido a los enormes pozos y el agua estancada que permanece todo el año, según denunciaron vecinos del sector.
Don Francisco, residente de la zona, explicó al equipo periodístico que los problemas vienen de años atrás y que, pese a los reclamos, ninguna autoridad municipal ha dado una solución definitiva, mientras que los conductores optan por subir a las veredas para evitar dañar sus vehículos.
El tramo, que conecta el Puerto Botánico con Mariano Roque Alonso, podría ser una alternativa vial clave para descongestionar la zona de la Transchaco, pero el abandono de ambas municipalidades lo vuelve intransitable para los vecinos.